Posts Tagged ‘GuillermoII’

Tocando madera

02/07/2009

– ¡Ja! ¡Ja! No puedes tocarme… ¡Estoy tocando madera!

– ¡Muy buena, papá!

Para saber más sobre el exilio del emperador Guillermo II a Holanda una vez acabada la Primera Guerra Mundial, aquí hay otra viñeta similar.

[Por cierto, Guillermo II y su hijo navegan en un zueco]

Sidney “George” Strube, Daily Express, 10-11-1918

Debajo de la cama

04/03/2009

Al terminar la Primera Guerra Mundial el emperador alemán, el kaiser Guillermo II se exilió en los Países Bajos y nunca más volvió a su país. Aunque se intentó juzgarlo por las responsabilidades que se le imputaron, no fue extraditado. Murió en 1940.

En la viñeta se muestra al emperador escondido bajo la cama mientras los aliados -que toman forma en una mujer un poco cabreado- están esperándole para poder zurrarle con un rodillo.

Lo he encontrado en News of the World, 22 de diciembre de 1918

Armonía

12/10/2008

ARMONÍA

(El emperador alemán ha estado patrocinando el centenario de la industria armamentística Krupp)

De nuevo, las viñetas de Punch nos muestran el belicismo prebélico que había en Alemania. El dibujo es del 14 de agosto de 1912.

El inquieto Guillermo

28/09/2008

LA HISTORIA DEL PEQUEÑO GUILLERMO

Déjame ver si Guillermo puede

Ser un pequeño caballero;

¡Déjame ver si es capaz de estarse quieto

por una vez en la mesa!

Pero el inquieto Guille

No estará quieto.

Como cualquier caballo indomable.

¡Guillermo! ¡Nos estamos enfadando!

En pocas palabras, aparece el emperador Guillermo II de Alemania molestando a Italia y a Austria. A partir de ahí, la ecuación que propone las viñetas de Punch es muy simple: Guillermo II + Inestabilidad + Irresponsabilidad = responsabilidad de la Primera Guerra Mundial.

Un temerario en la proa

24/09/2008

L’ENFANT TERRIBLE.

El coro en la popa: ¡no te pongas así, o nos harás volcar a todos!

De nuevo, aparece una crítica a Guillermo II y su insensata tozudez (desde luego, el estudio de la imagen de este rey, el último emperador alemán, tiene pinta de ser muy interesante) No me aventuro a decir quienes son los cuatro reyes que están en la popa: quizás sean antepasados suyos o aliados de Alemania en ese momento. La viñeta es del 10 de mayo de 1890, y no es otra cosa que un argumento más para culpabilizar a Alemania en exclusiva del inicio de la Primera Guerra Mundial.

Lo encontré en Punch Cartoons of the Great War.

La nueva Alemania

22/09/2008

En 1955 se retiró el Alto Comisionado de los Aliados para Alemania occidental, por lo que el país teutón volvía a tener plena soberanía sobre su territorio. En el dibujo aparece un bebé sostenido por una matrona y admirado por Eisenhower, Eden y Pinay. En la cuna se puede leer “El nuevo Reich”.

Además de esta escena que simboliza el traspaso de poderes y el nacimiento de una nueva Alemania, en la pared se pueden apreciar tres retratos de Bismarck, Guillermo II y Hitler. Una interpretación válida de esto sería que el nuevo Reich que acaba de nacer rompe con una tradición militarista que, según el viñetista, desembocó inevitablemente en Hitler. Se olvida del (fallido) intento democrático que fue la República de Weimar.

El cartoon es de Illingworth (6 de mayo de 1955)

Barco a la deriva

20/09/2008

El barco fantasma.

[Veinticinco años antes de lanzar al agua al piloto]

Fantasma del viejo piloto: “Me pregunto si ahora me tiraría”.

El viejo piloto es Bismarck, y el rey que gobierna ahora el barco es el emperador Guillermo II. Este cartoon insiste en la idea de “qué bueno era Bismarck y que malo es Guillermo”.

El dibujo es de Punch Cartoons y se publicó el 31 de marzo de 1915. Se recuerda a Bismarck porque el día siguiente, el 1 de abril, se cumplía el centenario del nacimiento del canciller.

Dédalo, Ícaro y la culpabilidad alemana

16/09/2008

DÉDALO BISMARCK (Padre político de GUILLERMO ÍCARO)

Hijo mío, observa la mitad del camino que vas a sobrevolar,

Y teme caer demasiado bajo, o ascender.

Aquí el Sol derrite, allí los vapores minan tu fuerza.

Entre los dos extremos está el camino directo.

Ni en el oso, ni mirando fijamente al Boyero,

Ni siquiera en los peligrosos rayos de la espada de Orión. [Se refiere a constelaciones, o eso creo]

Tú sígueme a mí, soy tu guía y estoy ojo avizor.

Y, como timonel, dirijo tu cauto vuelo.

NOTA MENTAL: es la (pen)última vez que traduzco una pseudo-poesía en inglés. Menos mal que existe algo llamado Word Reference, porque de lo contrario… De todas formas, creo que no me ha quedado tan mal, incluso he montado algunos versos libres con un par de traducciones también libres…

Perdón, supongo que alguien querrá saber de qué va todo esto. Estoy colgando dibujos de un libro de Punch Cartoons sobre la Primera Guerra Mundial que encontré en Archive.org, son muy buenos y tienen una gran calidad.

El primero de ellos en realidad es de 1888 y está incluido en el capítulo “Los días que precedieron a la guerra”. Aparecen el cauteloso y comedido Otto von Bismarck (Dédalo) -curiosa la imagen que muestran del canciller- y el temerario e irresponsable Emperador Guillermo II de Alemania (Ícaro) Para contextualizar el dibujo, es preciso conocer, aunque sea de oídas, la fábula de Dédalo e Ícaro (aquí la versión original, y aquí un resumen útil)

Aunque aún faltaban 26 años para el inicio de la Gran Guerra, parece que el dibujo la anticipa en parte: mientras el canciller Bismarck se doblegaba en esfuerzos para mantener un equilibrio de hecho entre las potencias europeas, el Emperador Guillermo, cegado por su ambición, podría destruir todo el edificio construido por Bismarck.

No es casualidad, pues, que un libro de viñetas sobre la Primera Guerra Mundial empiece precisamente con ésta: muestra que las ansias expansionistas y belicistas de Alemania venían de mucho antes, y justifica la culpabilidad absoluta del país teutón, como así dictó el tratado de paz de Versalles de 1919. No se dice nada, en cambio, de la disposición a hacer la guerra del resto de los países, que no hicieron mucho por evitarla, entre otras cosas porque en su fuero interno la estaban deseando.

Para profundizar en este tema, siempre recomiendo leer el primer capítulo de la obra de Marc Ferro La Gran Guerra: “¿Por qué tuvo lugar la guerra?”. No es muy largo y vale la pena.

Espero que el siguiente dibujo del libro no tenga tanto texto… Aquí hemos venido a por imágenes (acabo de verlo y menos mal que no hay mucho:-))